La alimentación sana reduce costes

Para conseguir una alimentación barata y sana, conviene abandonar malos hábitos alimenticios, como abusar de alimentos poco saludables. Con ello, no sólo contribuiremos a mejorar nuestro estado de salud, sino también al ahorro de un dinero que excede el necesario para cubrir una alimentación básica. Además, deberemos fijarnos en el precio y en el etiquetado de los productos.

  • ABANDONAR MALOS HÁBITOS.

1.- Dejar de picar entre comidas. Así dejaremos de comprar productos que únicamente utilicemos para matar el hambre durante el tiempo previo a la comida o a la cena y que no nos aporta ningún contenido imprescindible para nuestro sistema.

2.- No es conveniente comprar productos con el fin de utilizarlos para una ocasión en concreto y para un plato que preparemos de manera muy esporádica. Si no se acaba el contenido, probablemente acabremos tirándolos.

3.- No debemos convertir los productos dulces y con grasas saturadas, muy propios de los desayunos o las meriendas, en artículos que siempre estén presentes en nuestras despensas. Pues, si están nos acostumbraremos a degustarlos de manera habitual y crearemos una afición que, en relación con algunos productos, como el chocolate, podría aproximarse a una “adicción”.

4.- Abandonar hábitos innecesarios y, en muchos casos, perjudiciales para la salud. El caso del tabaco es el más destacado en ese sentido, ya que lo consumo una gran parte de la población de todo el mundo y supone uno de los principales gastos totalmente prescindibles que permiten a uno ahorrar dinero.

  • ETIQUETADO. Existen dos tipos de etiquetas: la general y la nutricional.

1.- La primera sirve para conocer exactamente lo que uno compra y así poder comparar productos en el mismo nivel. El etiquetado general incluye datos como:

– Nombre del producto tal y como se denomina en España – Lista de ingredientes presentados por orden de importancia (el de más peso es el que primero aparece). – Fecha de caducidad – Categoría comercial, que alude a las características relacionadas con la calidad de los ingredientes (extra, primera, segunda…). Es fundamental para comparar ciertos productos de distintas marcas

2.- La segunda ayuda a profundizar en la elección y resulta especialmente útil para quienes persiguen una alimentación sana. La etiqueta nutricional puede observarse en los alimentos envasados, aunque no es obligatoria excepto para aquellos productos que se destaquen por sus cualidades nutritivas. Se suelen encontrar en cereales, precocinados, galletas, lácteos, bollería… Estas etiquetas informan, en general, sobre las cualidades alimenticias de un producto: qué nutrientes tiene y en qué cantidad. Pero, hay dos formatos principales:

– El más esquemático indica, por este orden, el valor energético, la cantidad de proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. – El otro, más amplio, añade los azúcares, los ácidos grasos saturados, la fibra y el sodio.

Saber más sobre cómo abaratar la cesta de la compra.

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